Hoy conocemos: Barcelona

Barcelona es la segunda ciudad más poblada de España y un destino multicultural en el que ciudadanos de todo el mundo se reúnen para admirar su belleza pues, entre otros muchos encantos, la capital de Cataluña es la ciudad más visitada de España y la casa de la Sagrada Familia, la obra cumbre del arquitecto español Antoni Gaudí (1852-1926).

La he visitado 4 veces y nunca cansa porque es una ciudad moderna, en constante movimiento, uno de esos lugares abiertos 24 horas para cualquier viajero. Cuando llegué al Aeropuerto de El Prat no solo me encontré con uno de los aeropuertos más limpios que jamás había visitado, sino que todos los baños olían a fresa y hoy en día (salvo que en los últimos meses de este 2018 alguien haya tomado una dramática decisión) ese aroma se mantiene.

Desde el aeropuerto es fácil coger un bus que te lleve hasta el corazón de la ciudad, que es Plaza Cataluña. El estándar en 2011 rondaba los 3-4 euros pero el nocturno (que solo operaba de 02 a 07 de la mañana) costaba solo 2 euros cuando lo cogí en 2012, quedándome gratamente sorprendido por la inesperada rebaja. De Plaza Cataluña, lugar donde vas a tener que pasear sí o sí, a Las Ramblas solo hay un treinta segundos de distancia (menos si pillas en verde el semáforo que une ambos lugares). En este enorme paseo podrás comprar libros, flores o souvenirs además de asistir a las obras de teatro más importantes del momento, que se suelen representar en los teatros que viven allí. A un minuto de las Ramblas está La Catedral de Barcelona (s. XIV), un templo que amo porque es una de las mejores obras góticas que tenemos en territorio español (me encanta el estilo gótico).

CHAO Y YOEn mi última visita a Barcelona conocí a Chao, una simpática chica taiwanesa que se vino conmigo a recorrer el centro de la ciudad. En la foto aparecemos en el inicio de Las Ramblas, con Plaza Cataluña al fondo.

A menos de un minuto de Las Ramblas otro de los destinos más frecuentados por los visitantes es el Barrio del Raval (barrio de músicos y artistas, que antiguamente era conocido como “El barrio chino”) y también el Mercat de la Boquería (Mercado de la Boquería), que es un mercado enorme en el que podrás comprar -entre otras muchas cosas- helados muy ricos y a muy buen precio.

heladosHelados ricos (y fresquitos) en el Mercado de la Boquería

En mi primera visita de Las Ramblas fui directo hasta la Playa de la Barceloneta, uno de los lugares más mágicos y más concurridos de la ciudad. Esta playa de arena fina tiene un paseo marítimo enorme por el que pasear es una experiencia sumamente agradable. El nivel de tranquilidad es variable y depende de lo que le apetezca al viajero, pues por allí siempre hay skaters, músicos y garitos donde tomar algo aunque aquel que no quiera ruidos puede pasear por la arena y dejarse llevar por el sonido de las olas que desaparecen en la orilla. El Hotel W es uno de los edificios más espectaculares de Barcelona y se encuentra en esta playa, aunque su precio (al tratarse de un hotel de 5 estrellas) es un tanto prohibitivo para la mayoría de los viajeros. No obstante, si vuestro presupuesto os lo permite no seré yo quien os diga que no paréis allí 😉

En Barcelona está una de las dos sedes del Museo Picasso (la otra está en Málaga, su ciudad natal). Si os gustan las obras de este andaluz universal la visita es obligada. La entrada me costó 7 euros en 2011, pero he de decir que salí más que satisfecho. Aunque si cometéis “el error” de viajar uno o dos días y solo tenéis tiempo de visitar una atracción cultural esa tendrá que ser La Sagrada Familia. El sublime templo diseñado por Antoni Gaudí aún está en construcción, a pesar de que las obras se iniciaron en 1882. Muchos viajeros creen que es la catedral de Barcelona, pero como ya hemos explicado antes no es así: la Catedral está en el Barrio Gótico y la Sagrada Familia está en la Calle de Mallorca. Esta joya del modernismo español es el monumento más visitado de España junto a La Alhambra de Granada y si os planteáis pagar la entrada o conformaros con echaros un selfie en la puerta, mi respuesta es tan rotunda como evidente: , suelta el dinero de la entrada y disfruta con cada detalle de esta maravilla arquitectónica que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo. Aunque el arte “no sea lo tuyo”, será imposible no caer rendido ante tanta belleza.

2011-12-08 13.04.42Ahí ando yo posando en el interior de la Sagrada Familia muy cerca de una señora (a mi izquierda) que parece estar poseída en el interior del templo.

Otro de los lugares imprescindibles de Barcelona es el Parque Güell, abierto en 1926 y situado en el Monte Carmelo. Las vistas desde el interior de este parque te cortarán la respiración. Antes el acceso era gratuito y ahora han decidido cobrar entrada, pero aún así merece la pena ya que el parque no solo son jardines y ‘terrazas’ con vistas a Barcelona, sino que también tiene esculturas que harán que la tarde que pases aquí (recomiendo visitarlo por la tarde mejor) sea una de las más agradables de tu vida. Terminar el día bebiendo absenta en el Bar Marsella no es un mal plan (lo aconseja la Guía de Lonely Planet y es algo que acabamos haciendo mi colega Alonso y yo).

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Ver atardecer desde el Parque Güell es una experiencia maravillosa

A los amantes del fútbol no puedo dejar de recomendarles que se pasen por el Camp Nou, el campo del Barça, que es el estadio más grande de España y uno de los más grandes del mundo. Los amantes del arte lo que no pueden perderse es la Casa Batlló, edificio modernista de Antoni Gaudí que se encuentra en el céntrico Paseo de Gracia. Y los amantes de los animales sonreirán al saber que BCN es una ciudad libre de corridas de toros, por lo que allí no se maltrata a estos maravillosos animales.

Conclusión: Si Barcelona es la ciudad más visitada de España no es por casualidad. Ciudad moderna, joven, desenfadada… Las Ramblas y la Sagrada Familia son dos lugares innegociables. Visitarla como mínimo 3 días también debería serlo. Ver el Parc Güell, el Camp Nou o la Catedral Gótica seguro que también serán experiencias que te marquen y que te impresionen. Querrás repetir seguro.

Próximo destino: Salamanca

Literatura y Barcelona

Esta semana no he tenido tiempo de escribir antes un post con alguna recomendación ajena al blog, pero como mañana lunes hablaremos de Barcelona os aconsejo que le echéis un vistazo a este interesante artículo de Natinal Geographic sobre un proyecto literario en el metro de la capital condal, que esta semana se llenará de libros y de rosas para conmemorar el Día de Sant Jordi, que es el 23 de abril o lo que es lo mismo, el Día del libro en todo el mundo por ser la fecha en la que murieron Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/actualidad/metro-barcelona-se-llena-literatura_12606

Hoy conocemos: Londres

London es una de las ciudades más cosmopolita del planeta. También es un poco cara y pertenece a un país (el Reino Unido) que últimamente no me genera muchas simpatías. Su racismo, el hecho de considerarse mejor que el resto de europeos, los ha hecho abrazar el llamado “Brexit” aunque antes de abandonar la UE quieren asegurarse el mayor beneficio económico, que les permita mantener esa supremacía sobre los demás.  En fin, es política, Theresa May no era la presidenta cuando visité el país en 2011 pero no puedo dejar de reconocer que me siento bastante desilusionado con los ingleses.

Londres es una de las ciudades más grandes del mundo y desde que llegas (yo lo hice por el aeropuerto de Stanted, que es en el que operan la mayoría de las aerolíneas de bajo coste) observas como los barrios periféricos de la city están muy poblados y que, como toda gran ciudad, hay zonas muy tranquilas y otras con vida las 24 horas. La puntualidad británica está muy presente en todos los hoteles. Nosotros -fui con un amigo- tuvimos un problema con esto ya que llegamos al hotel después de las 0:00 horas y la ‘manager’ ya había cerrado sus puertas. Hubo que esperar al día siguiente para dejar las cosas en la habitación que previamente habíamos reservado. Mientras hacíamos hora compartimos lugar en el McDonalds más cercano con algunos sintecho que acuden a primera hora a la popular franquicia de comida rápida para resguardarse del frío. Una bebida caliente a las 06 de la mañana siempre será una gran opción, tengas la nacionalidad que tengas y seas de la clase social que seas.

El caso es que tras nuestra entrada al hotel a las 08:00 horas dormimos lo que previamente no habíamos podido dormir y a eso de las tres de la tarde despertamos y nos pusimos en marcha. Coger el metro no es nada barato,pero desde luego es una opción bastante más económica que moverte en taxi. Tomamos el metro en Gloucester Road y pusimos rumbo al corazón de la ciudad, donde visitamos dos de los monumentos más importantes: la Abadía de Westminter y el Big Ben.

2011-04-20 18.25.48 El Big Ben, que empezó a funcionar en 1859, tiene el reloj de cuatro caras más grande del mundo. En la base de cada esfera del reloj hay una inscripción en latín que dice: Dios guarde a nuestra reina Victoria I (DOMINE SALVAM FAC REGINAM NOSTRAM VICTORIAM PRIMAM)

Por la noche había un Madrid-Barça y fuimos a verlo a un lugar en el que supusimos que sería fácil encontrar un bar en el que lo pusieran por la TV: la estación Victoria. Esta estación de trenes tenía varios bares de apuestas que le prestaban poca atención a la Copa del Rey española y mucha a las carreras de caballos, que era algo que no nos interesaba, por lo que tuvimos que buscar el partido en otro sitio. Viajamos al barrio de Chelsea suponiendo que, al ser en teoría el barrio que da nombre a uno de los equipos más importantes de Europa, allí podría haber bares que sintonizaran el fútbol. Pero UK not is Spain. Comenzó el partido, pasaron los minutos y nosotros no encontrábamos un miserable bar en el que ver el partido. Al final, cuando planeábamos darnos por rendidos, terminamos por encontrar una acogedora taberna inglesa de esas que tantas veces hemos visto en las películas: en las que los ingleses cantan con la cerveza en la mano antes de liarse a puñetazos entre ellos. Ponían el fútbol, eso al final terminó siendo lo de menos, pero sobre todo bebían cerveza como si no hubiera mañana. En un instante del partido (imagino que tuvo que ser en la segunda parte o en la prorroga) sentí que un señor de la mesa de al lado le decía a su compañero de pupitre que “Fuck you” (que te jodan). Supuse que estarían de broma pues en España no es raro insultarse en plan broma. Pero cuando empezaron a pegarse, las sillas volaron por los aires y el resto de parroquianos de aquella taberna tuvo que acercarse a poner paz entre ellos constaté que la cosa iba bastante en serio. Finalmente ganó el partido el Real Madrid y estos dos señores vieron el triunfo blanco sentados de nuevo en la misma mesa, como si nada hubiese pasado. Cosas del Reino Unido. Aquí probé la clásica cerveza negra de Inglaterra, tomé una coca-cola en una jarra XXL y eché de menos las tapas de Granada.

En nuestro día 2 comprobamos que los desayunos de nuestro hostel no eran demasiado variados. Corn Flakes y tostadas de pan de molde. No estaban mal, pero desde luego no está en el top3 de los mejores desayunos que he tomado. Visitamos Battersea Park y descansamos junto a la Pagoda de la Paz. Este parque, abierto en 1858, es inmenso y es una gran opción para pasear y descansar en su césped. Más tarde fuimos a Stamford Bridge, el estadio del Chelsea, y nos compramos una camiseta del club londinense, que estaban de oferta a 30 libras (34 euros aproximadamente). Se da la circunstancia de que el campo del Chelsea no está en el barrio de Chelsea sino en el barrio de Fulham, que también acoge y da nombre a otro histórico equipo de la Premier League.

LondonComo el metro nos pareció tan caro decidimos entrar en el barrio de Fulham en bus descapotable

Este segundo día lo acabamos comiendo en el McDonalds de la estación Victoria porque encontramos unos descuentos que debían estar bien ya que decidimos ir hacia allí para cenar en la popular franquicia antes de poner rumbo al hostel aunque haciendo parada en uno de los supermercados del barrio, algo que para mí es como un ritual en cada ciudad que visito. Me encanta comparar los supermercados de otros países con los que tenemos en España. En aquella ocasión terminamos comprando una bebida que no habíamos visto en nuestra vida, un refresco de color rojo llamado Doctor Pipper, que descubrimos que tenía sabor a jarabe de cereza o algo por el estilo. Serían nuestras ganas de compensar que en vez de buscar algún restaurant terminamos cenando en el McDonalds, aunque tampoco es tan grave cuando tienes 22 años y pocos euros en el bolsillo.

Nuestro último día en la ciudad fue muy intenso. Visitamos Cromwell Road, una calle enorme llena de tiendas. Entramos en Harrods y nos apalancamos en Hyde Park. Allí hay cientos de tumbonas en las que puedes descansar a un “módico precio”. Nosotros no lo sabíamos y cuando vinieron a pedirnos el dinero les dijimos eso -que no sabíamos que había que pagarlas- por lo que nos invitaron a mover el culo a cualquier otro lugar que no fueran las hamacas que había situadas junto al lago.

2011-04-21 12.42.05Hyde Park estaba lleno de familias que acudían allí para pasar el día al sol

De Hyde Park nos fuimos al famoso Picadilly Circus y como llevábamos puestas nuestras camisetas del Chelsea nos confundieron con dos apasionados hinchas del equipo londinense y nos preguntaron si aún quedaban entradas para ver el Chelsea-West Ham del día siguiente, a lo que respondí algo así como “I don´t know. I am spanish” (no sé si esto es bueno o es malo).

También nos dejamos caer por Trafalgar Square (donde, al ser viernes santo, había una dramatización de La Pasión de Cristo que causaba furor entre la comunidad negra) y por la National Gallery, donde pudimos disfrutar de obras de espectaculares cuadros que llevaban la firma de Leonardo Da Vinci, Turner (mi favorito) o Monet. Esas fueron nuestras últimas horas en la city. Al regresar a casa llevábamos en la maleta varios souvernirs entre los que se encontraban un par de banderas del Chelsea. Una “amable” señora nos dijo en la puerta de embarque que las banderas estaban fuera de las maletas y que había que facturarlas. ¡A 30 libras cada bandera! Había dos opciones: o pagarle un riñón a Ryanair o doblarlas con el riesgo que eso suponía. Hicimos un ejercicio de fuerza física (doblando las banderas con relativo éxito) y otro de fuerza de voluntad al no encararnos con una mujer que debería tener 60-65 años, pero que antes de jubilarse quería sacar unas libras extra para Michael O´Leary (el dueño de Ryanair).

Conclusión: Londres es una ciudad tan grande que casi siempre te vas a dejar cosas que ver. Recomiendo visitar Trafalgar Square y la National Gallery. Su agenda cultural es muy variada y, no recuerdo si por falta de conexiones hasta nuestro hotel o por falta de presupuesto, nos quedamos con ganas de ver el musical de Los Miserables. Relajarse en Hyde Park es una excelente idea porque cada día que te patees la ciudad vas a tener que andar unas cuantas millas. Volar en Ryanair ya no es tan buena idea. Mi consejo es que hagáis como Frank Lampard y “regateéis” a esta compañía de bajo coste siempre que tengáis la oportunidad de hacerlo.

Próximo destino: BARCELONA

Viajar a la Isla de Pascua

En nuestro apartado de recomendaciones esta semana os traigo un blog al que no deberíais de perder de vista: el de Una chica trotamundos.

Tiene un buen número de artículos interesantes de diversos países, pero por su exotismo he creído conveniente compartir este sobre la exótica y misteriosa Isla de Pascua. Además, la foto que acompaña este texto también es suya así que podéis disfrutar del texto completo en el siguiente enlace:

https://unachicatrotamundos.com/la-isla-de-pascua/ 

 

Hoy conocemos: París

La ciudad más romántica del mundo. La ciudad más visitada del mundo. El lugar mágico en el que vivía Amelie Poulain. París lo tiene todo. Resulta difícil no caer rendido ante los encantos de la capital de Francia, un lugar en el que fluye la magia y solo hay que dejarse llevar.

Mezcla de ritmos y de culturas París no se explica sin una visita a la Torre Eiffel, construida por el ingeniero francés Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889 en París. Este icono de la capital parisina (para qué describirlo si lo habréis visto cientos de veces en la tele, en el cine e incluso en vuestros propios sueños) tiene una altura de 324 metros, tres plantas que pueden ser visitadas en horario comercial y ocho ascensores para subir a lo más alto y ver la capital desde el interior de su corazón.

Torre Eiffel
Esta fotillo junto a la Torre Eiffel la utilizo como ‘imagen de marca’ en redes sociales. Nunca pasará de moda.

Situada junto a los Campos Elíseos, la Tour Eiffel iba a ser derribada tras la citada Exposición Universal, pero no tardó en llamar la atención de todos los visitantes y de todos los habitantes de París. Finalmente, según una información que recojo de Wikipedia, la Torre Eiffel (ganadora de un concurso al que se presentaron 107 proyectos) quedó en pie y “el sr. Eiffel, como premio complementario a sus trabajos, conservará los beneficios sobre el edificio hasta la expiración de un plazo de veinte años; plazo que contará a partir del 1 de enero de 1890”. Conste en acta que aunque Eiffel fue el constructor, Stephen Sauvestre fue el arquitecto.

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Vistas desde el interior de la Torre Eiffel

Pero París es mucho más que la Torre Eiffel (que por cierto conviene verla desde Trocadero, una especie de mirador a escasos cinco minutos de la entrada). Ninguna otra ciudad me ha llamado tanto la atención desde el punto de vista arquitectónico. El 99% de sus edificios me parecen obras de arte. Muy limpios, muy cuidados, muy vanguardistas. Visitar París es una experiencia que te costará sacarte de la cabeza.

Pasear junto al Río Sena es otro de los rituales que todo aquel que pase por la capital francesa no puede dejar de hacer. Allí por las mañanas suelen abrir puestecitos donde, atención amantes de la cultura, venden muchas laminas y libros de segunda mano. Además, si os mola el cine sabréis que -entre otras muchas pelis- junto al Sena paseaban Julie Delpy y Ethan Hawke en ‘Antes del Atardecer’.

El cine ha convertido en otro lugar encantado La Catedral de Notre-Damme, ubicada en la Isla de la Cité y construida entre los siglos XII y XIV. Esta obra de arte gótica es inmensa (5500 metros cuadrados de superficie) y lo primero que me llamó la atención al acceder a su interior fue la música que suena desde su enorme órgano. Tanto el exterior como el interior se pueden considerar dos de las mejores obras artísticas creadas por el hombre y no hace falta tener demasiados conocimientos en Historia del Arte para poder disfrutarla. Os recomiendo que vayáis con tiempo, necesitaréis al menos 45 minutos para recorrer el interior, cuya entrada recuerdo que tenía un precio bajo cuando la visité en el año 2010.

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Detalle del interior de la Catedral de Notre-Damme, donde hay representados diversos pasajes bíblicos

Los futboleros podrán disfrutar mucho en los estadios de París. En el Parque de los Príncipes juega el equipo de la ciudad, el París Saint-Germain, y en el Stade de France lo hace la selección francesa. Existe un tercer estadio, el Jean Bouin, pero éste acoge al Stade Français París (el equipo de rugby de la ciudad). En el primero podréis sentir la pasión de los hinchas del PSG, el segundo acogió la final del Mundial de Fútbol de Francia98 y el tercero fue sede del Mundial Femenino de Rugby en el año 2014. Ir a uno, a dos o a los tres queda al gusto del consumidor.

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El Parque de los Príncipes visto desde el Fondo sur, lugar donde se encuentran los ultras del equipo parisino.
El resultado final del partido fue: PSG 2 Caen 1

Aunque París tiene una gastronomía muy variada, cuando fui conocí una tradición que solo podríamos definir como deliciosa. En invierno los parisinos acostumbran a comprar Crepes de Nutella en las muchas tiendas y puestos ambulantes de crepes que encontrarás por París. Así que si vas en una época sin mucho sol no hay mal que por bien no venga.

Hemos hablado de arquitectura y si visitamos París no podemos dejar pasar la ocasión de visitar el Arco del Triunfo, inaugurado en 1836 y declarado Monumento Histórico de Francia sesenta años más tarde. Sería un equivalente, para que nos entendamos, a la Puerta de Alcalá madrileña. Un lugar que al estar en los Campos Elíseos está siempre rodeado de coches y muestra su magnificiencia tanto por el día como por la noche. Tiene mensajes dedicados a ensalzar al ejercito francés pues no conviene olvidar que fue construido por orden de Napoleón Bonaparte para conmemorar la victoria en la Batalla de Austerlitz contra las tropas del zar ruso Alejandro I y del emperador austriaco Francisco I.

Una visita a París no será una buena visita a París si no te dejas caer por el barrio de Montmartre. Conocido por ser el ‘barrio de los artistas de la ciudad’ te sorprenderá porque tiene mucho más que enseñarte además de una amplia variedad de cuadros. Para economías poco pujantes (o viajeros low-cost) lo mejor es comprar laminas o cuadros en el mercadillo que ponen en una plazoleta cercana a la Iglesia del Sagrado Corazón. Me vais a perdonar que no recuerde el nombre exacto, pero lo compensaré con una anécdota: en el barrio bohemio de París entre pintores noveles y veteranos de todas las edades posibles acerté a reconocer una canción que tenían puesta a todo volumen de un famoso grupo español. En un lugar así -tan independiente, tan bohemio, tan parisino- cuesta creerlo pero la canción que sonaba era ‘Por siempre tú y yo’, de Camela.

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Salgo muy jovenzuelo en esta foto delante del Sagrado Corazón. Todos hemos sido jóvenes alguna vez.

Además de la iglesia y del mítico cabaret Moulin Rouge, uno de los destinos más queridos por todo el que pasea por esta zona es el Café des Deux Moulins, mundialmente conocido por ser la cafetería en la que trabajaba Amelie. Está en la Rue Lepic y lo distinguirás fácilmente porque tiene un inmenso póster de la película en su interior. Y es que si estás pensando en echarte una foto de recuerdo, no eres el primero ni serás el último 😉

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Por todo lo que os acabo de detallar París merece una visita de al menos 3 o 4 días. No he destacado el Museo del Louvre, que posiblemente es el más importante del mundo y que necesitarás al menos un par de días para poder disfrutarlo como se merece. Las pinturas más importantes del mundo conviven allí ante la mirada de miles de curiosos, siendo La sonrisa de la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci la que más expectación levanta (y la única pintura que está guardada tras un cristal, para evitar que cualquier visitante pueda dañarla).

SDC13065Arte con mayúsculas. Un pintor dibuja ‘La Gran Odalisca’ delante del cuadro original, obra que Carolina Bonaparte (la hermana de Napoleón) le encargó a Dominique Ingres en el año 1814.

Además del Louvre, que es ciertamente apasionante, todo aquel que viaja en familia se deja pasar por Disneyland París. Yo no tuve tiempo de visitar el único parque temático de Disney en Europa pero por lo que sé siempre están innovando y hay atracciones para todos los gustos, con personajes que van desde los más clásicos (Aladdín, La Bella y la Bestia, Hercules, etc) hasta los más modernos (Piratas del Caribe, Frozen o la cada vez más cansina saga de Star Wars). Cuando estuve por allí también me dejé caer por el Museo de la Cerámica y, aunque está muy bien, imagino que este lugar es más prescindible salvo que seáis muy muy muy amantes del arte o bien hayáis previsto una estancia en la ciudad que supere los cuatro días de duración. En ese caso será una buena idea dejarse pasar por allí.

Conclusión: Romanticismo. Arte. Historia. Naturaleza. Deporte. La Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, el Museo del Louvre, el Moulin Rouge. El Parque de los Príncipes, Saint-Dennis, Roland Garros. Disneylandia, la Basílica del Sagrado Corazón, el barrio latino. Las razones para visitar París son innumerables. Elige las que te dé la gana y, al menos una vez en la vida, déjate seducir por la ciudad más bella del mundo (con permiso de Granada).

Próximo destino: Londres

Hoy conocemos: Málaga

Una de las ciudades andaluzas más habitadas y con más encanto es Málaga. Cuna de artistas como Pablo Picasso, Antonio Banderas o el gran Antonio De la Torre esta ciudad tiene un aeropuerto internacional con infinidad de destinos, por lo que es muy accesible por tierra, mar y aire.

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Velero atracado en el Puerto con la Catedral de Málaga al fondo (Foto: malagaturismo.com)

En los últimos años Málaga ha realizado una decidida apuesta por el turismo cultural y eso se nota. El centro urbano tiene encanto y el paseo por la Calle Larios, la más bulliciosa de la ciudad, es una agradable experiencia para el visitante, especialmente en Navidad, cuando la calle se convierte en una atracción en sí misma porque suele estar muy bien iluminada. No muy lejos está el famoso bar El Pimpi, una bodega que es propiedad del actor Antonio Banderas y que, además de vinos y cocina tradicional andaluza, le da la oportunidad al visitante de tomar algo o bien en un relajante patio andaluz o bien en el interior de un local con vida propia, en cuyas paredes podrás encontrar fotos de lo más variopinto, especialmente de visitantes ilustres.

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Dunia y Tony inauguramos la iluminación navideña de la Calle Larios el pasado 2017

Junto al bar está el Teatro Romano de Málaga (edificado por el emperador Cesar Augusto en el siglo I a. C.) y a escasos 5 minutos la Alcazaba, por lo que un paseo por el centro de la capital malagueña es toda una experiencia para los cinco sentidos. Si podéis ir a la Feria de Málaga (a mediados de agosto) veréis como el ambiente es muy diferente al de cualquier época del año, aunque si por algo os recomiendo la Feria de Málaga es porque suele tener muy buen cartel de conciertos gratuitos.

No obstante, como ya he mencionado antes, la decidida apuesta de Málaga por el turismo cultural hace que, más que sus playas, lo más necesario sea visitar sus museos. Junto al muelle uno está el Centro Pompidou, la segunda sede de este museo que hasta ahora solo se podía disfrutar en París. La entrada es llamada “El cubo” y llama bastante la atención de los turistas aunque lo realmente valioso es lo que hay en su interior. Arte moderno, obras provocativas y reivindicativas que te hacen pensar sobre la sociedad de hoy en día y hacia donde se encamina la raza humana. Superó todas mis expectativas y es un lugar destinado a conquistar a los amantes de la Arquitectura, de las esculturas y de las pinturas.

IMG_20161209_123732Es fácil entender por qué al Museo (o Centro) Pompidou lo llaman ‘el cubo’

Algo más alejado del centro (a unos 10-15 mins aproximadamente) está el Museo Ruso, inaugurado en 2015 y situado en el edificio de la Antigua Tabacalera. Aquí las exposiciones son temporales y si, por ejemplo, visitas Málaga una vez al año siempre tendrás una excusa para acercarte. Pueden ser las nuevas obras expuestas pero también puede ser la calurosa acogida de su personal y la dedicación con la que los guías te llevan al país de los zares, de la fría Siberia y de la magnética Moscú. Personalmente cuando lo visité en 2017 tuve la surte de ver una exposición sobre La familia Romanov y quedé encantado. La visita me costó cero euros por tener carné joven (el precio ronda los 7-8 euros si no lo tienes) e incluyó un paseo guiado por la muestra. Interesantísimo. Si tenéis la oportunidad de que alguien os explique cómo sucedieron las cosas en la antigua Rusia no la dejéis escapar. En la actualidad hay exposiciones sobre el realismo socialista, sobre “artistas rusos alrededor del mundo” y sobre la obra de Mikail Scwartzman. Imperdible.

Por último, en el Palacio de Buenavista (en pleno centro de Málaga) está el Museo Picasso. Éste es el único que no he visto porque habiendo visitado su sede en Barcelona lo considero más prescindible pero si estáis interesados en la vida del pintor malagueño más famoso del mundo y en conocer dónde vivía no cabe duda de que disfrutaréis a lo grande. Alberga más de 200 obras del artista y los usuarios que han opinado en Google le han dado un 4,2 de media. O sea, notable. Opción interesante si conoces la obra del artista y muy interesante si no la conoces y/o no has estado en la sede que hay en Barcelona.

Conclusión: Málaga es una ciudad andaluza de la que no deberías prescindir cuando visites el sur de España. Su centro histórico es bello y puedes recorrerlo en un día. Además de una variada oferta cultural, entre la que cabe recordar que se encuentra la organización del Festival de cine español más importante de la actualidad, cabe recordar que hay muy buen pescado en sus bares, siendo El Pimpi y El Tintero de los más conocidos y de los más apreciados por los turistas. El Centro Pompidou, el Museo Ruso y el Museo Picasso son lugares de obligada visita. Y si, por un casual, no tienes tiempo de ir a los tres vayas al que vayas seguramente tengas la impresión de que has acertado.

Próximo destino: París